En Tijuana, la libre (Periódico Frontera)
| 15 de Junio del 2008 | |
|
http://www.frontera.info/edicionimpresa/suscripciones3/EdImpresaNotas.asp?numnota=580431&fecha=15/06/2008
Pasos de Gutenberg Los perros de agua
Por Daniel Salinas Basave dsalinas@frontera.info
Tampico es la tierra de uno de los mejores narradores y sin duda el mejor tallerista que ha dado México: Rafael Ramírez Heredia.
Tampico es también un lugar que trae recuerdos de furtividad, clandestinaje, olor a golfo y petróleo, sudores dulzones y “nortes” crueles al cruzar en lancha el Pánuco rumbo a Pueblo Viejo. Ahora cae en mis manos una antología que reúne a jóvenes poetas y narradores tampiqueños, misma que acaba de ser presentada en el Centro Cultural Tijuana. Comparto el deseo de Liliana Blum y Sara Uribe, compiladoras de la antología Perros de agua: “No deseamos que este libro se llene de polvo y moho”. Ojalá realmente que no se llene de polvo y moho, pues en sus páginas hay poemas e historias que realmente no tienen desperdicio y merecen la pena ser leídas. La realidad es que el camino de estos libros a menudo es peor que el del salmón. Deben nadar a contracorriente, sorteando toda clase de obstáculos que les permitan escapar de las bodegas de institutos culturales locales. Condenados de antemano a ser regalados el día de la presentación a los amigos de los autores incluidos y a tener un efímero periodo de vida fuera de las cajas de cartón, las antologías de jóvenes escritores deben luchar a brazo partido por sobrevivir y poder consumar el acto literario perfecto, que es ser leídas por alguien. De entrada, ya es un signo alentador que este libro de tampiqueños haya llegado hasta la lejana Tijuana. También lo es que el Cecut lo haya presentado. Ahora toca el turno a la distribución. En lo personal no tenía noticia ni antecedente de ninguno de los poetas y narradores incluidos y sin embargo he de confesar que me llevo algunas gratas sorpresas. Cierto, ésta, como casi todas las compilaciones, puede resultar sectaria y en extremo reduccionista. Aquí sólo encontraremos escritores jóvenes de tres municipios del Estado de Tamaulipas: Madero, Altamira, Tampico y por ahí un autor colado de Ciudad Victoria. Eso sí, en cuanto a diversidad de géneros el trabajo es ambicioso, demasiado para tener menos de 150 páginas. Aunque tres cuartas parte del libro están dedicadas a la poesía, también hay espacio para el cuento, un pequeño ensayo (aunque aparece incluido como cuento) y lo verdaderamente atípico, una pieza de dramaturgia, “Llera” de Ángel Hernández.. Aún dentro de la juventud los rangos de edades son enormes. Encontramos desde un poeta jovencísimo llamado Carlos del Castillo que apenas suma 19 años, hasta autores maduros como Augusto Cruz, que ya anda por los 37, autor del cuento ensayístico “Londres después de la media noche”, por cierto uno de los mejores de la antología. Entre los poetas hay de dulce, chile y de manteca. Los hay que apuestan por métricas estrictas, casi matemáticas como Marco Antonio Huerta. Otros se inclinan por el poema breve como es el caso de Iván Trejo, aunque lo que predomina es ese territorio a menudo difuso que algunos llaman simplemente prosa poética o verso libre, como es el caso del joven Del Castillo o la propia Sara Uribe. |
|