Friday, July 4, 2008
Friday, April 4, 2008
Regalo de cumpleaños para La Doncella Dilatada (perdón, se me hizo tarde)
Only you
a Minerva Reynosa
y es que no miento
en medio del concierto
de la hora concertada
la certeza
la desidia
no se nos da
(ya lo sabías) el ser humanos
no
cuando alguien más nos mira
no
donde todos los demás y más aún
cuando violentamente lo deseamos
médula de esta díscola armatoste
que nos traza qué besar
y a dónde apuntaríamos el puñal
nuestro desdén
hay un jardín
siempre para ti
siempre
jamás
aunque alguien más lo ha dicho
y no fui yo
¿a dónde más
señora?
¿donde más
por qué mirar?
¿por quién?
dígalo usted
Wednesday, April 2, 2008
Felices para mí

Y como una querida doctora dice por ahí: ¡No se siente nada!
Saturday, March 15, 2008
Regalo para Óscar David López (¡feliz cumpleaños!)
De cómo desperté en la cama de E. L. sin (en realidad) proponérmelo
para Òudi-Ló
en su cumpleaños
un estallido en la frecuencia
urgente es el llamado aderezado
—es hoy en esta hora
y hasta acá
en ajenas potestades
madrugada
y más de dos
una fiesta sin convite
una minúscula cantante
anarquía de zarzuela
calidoscopio las semblanzas
ambarino cristal sin etiqueta
cuando indóciles pupilas
dan la nota del exilio y de los dones
derrochados en la curva de la épica
glóbulos por nervios en carrera
devoran como un trópico de cáncer
el mapamundi de ambos hemisferios
es que así nos transformamos
en un discurso interminable
letanía
saliva en la nariz y en las mejillas
a rayas las mejores prendas
a rayas el soplo entumecido
rayas desgajando la memoria
lodo a los pies de una mojada cebra
todo se sacude
cenizas piso alfombra las botellas
todo tiembla
la opción restante
es dejar fluir a la conciencia
entregarse
desatar del lastre los tirantes
y caer
porque
siempre he dependido de la bondad de los extraños
a la vuelta un peregrino que me invita
al mestizaje de armas líquidas
y creencias coludidas
porque después del tercer golpe
uno pierde la paciencia
y los genios de la sangre
el control
aunque casi siempre es un reloj
un cierre que se corre como agua
una partida que se traza innecesaria
transacción hacia otros plazos
pensamiento
resignación en la alborada
corriente subterránea de los cuerpos
Wednesday, March 5, 2008
Coyolxauhqui, Pound y yo (creciendo)
Durante mis años en la universidad me enteré de que la piedra de la luna (mejor conocida como la Coyolxauhqui) fue descubierta en 1978. No era un trabajo arqueológico. Eran unos obreros de Luz y Fuerza del Centro quienes entre el lodo y piedras antiguas dieron con un disco labrado con una figura femenina, desmembrada.

Qué impresión se debieron llevar aquellos trabajadores al dar con semejante testimonio de la nación vencida y subyugada. Pero después el oficialismo que asedió a nuestro país por tantos años se valió de este ídolo (como de tantos otros) para reafirmar que somos un sólo país y que todos debíamos esforzarnos por conservar nuestra cultura y nuestras tradiciones. Teníamos que luchar por nuestra identidad, nuestra soberanía, nuestra nación… y el petróleo es sólo nuestro. (¡Ah, los setentas en México!) En ocasiones extraño al régimen priísta. Es en serio.
A treinta años del descubrimiento (el día ‘oficial’ es el 28 de febrero) se celebra nuevamente la historia del hallazgo. La “magia” que rodeó la extracción de la pieza. Y otra vez el cuento del famoso beso que le dio el arqueólogo al encontrar su rostro. También revelan que era una escultura policromada.
Lo relevante para mí, es que yo nací casi un mes después y a cerca de 600km de distancia. Decir que son treinta años suena tan pesado. Casi tanto como un monolito prehispánico de semejantes dimensiones. Pero es donde reafirmo que estoy marcado por la luna, por el lado B de las cosas como ya lo dije antes. Son treinta años de planeta y de los brincos en el mismo. Treinta de mirar entre una y otra orilla. Desde luego sin perderme. Al menos no lo suficiente.
Pero también el 2008 viene a cuenta por otro aniversario. Resultan 100 años de la publicación de A Lume Spento, primer libro de Ezra Pound. Editado en Venecia en 1908, esta colección de poemas representa el primer esfuerzo por despojar a la poesía de los ecos románticos y renovar el lenguaje radicalmente.

El primer peldaño de una larguísima carrera que habría de influir en otros escritores como T.S. Eliot, Marianne Moore, James Joyce y Ernest Hemingway. El primer poemario del patriarca de la literatura verdaderamente moderna. Traductor insustituible que forjó un crucero entre Oriente y Occidente.
No viene a cuento aquí hablar sobre el trágico resto ni el vergonzante fin de este Poeta (sí, con mayúsculas). Pero sí conveniente abundar en lo que realmente celebra este aniversario. Algo así como ¿qué vería este poeta a la vuelta del milenio? ¿Con qué ojos para Europa, para los EEUU? ¿Alemania tiene un ejército? ¿Será el Islam la opción resultante? Y ¿qué de América Latina?
Va un abrazo tardío para el poeta Eduardo Uribe quien se acercó más a los XXX. Y otro fuerte para Lissete Barrios quien ya al fin.

