Poema dedicado
Aconteció la noche en que se hizo la paz entre nosotros
confusion never stops
closing walls and ticking clocks
—Chris Martin
este cuerpo que de mi nombre se conduele
una constancia irrebatible
papel sin entramado
acumulando ropa sucia aquella cama
de esta casa que no es mía
para que el taxi se detenga
justo al blanco en la mitad de aquella calle
sucia de hojas o rescoldos de un pasado
trenza que se hilvana cuando arquea
baúles de recuerdos en certeza
¿cuántas veces van? y ¿qué me importa?
tórrido retozo de oficina
con mano oculta aquí se toca
entre espejos
para no delatar los presagiosos
gruesas hebras que se escurren
y cuelgan de los hombros
¿qué sino la furia desprendida del deseo?
¿cuál es la adecuada intensidad?
¿y la frecuencia?
al cerrar la puerta juntas caen al suelo
como una ruleta de opción múltiple
alteración creciente desde el centro
armada con el otro
sucesión de tempranos que se funden
oprobio en el teléfono sonante
deleite de relojes
en cuarto a media luminaria
razones canceladas entre besos
sellos de oscura materia en humedades
dedos transitando cada celda de epidermis
crispan tantos vellos miembros enervados
lenguas consumidas en contienda desterrada
dictados forasteros los jirones de cabello
mareas embargan la braceada desde espaldas
pelusa entre los labios
yugo trabado para el corcel iluminado
altivez de brazos en las riendas
el puesto que tanto antes yo ocupaba
y así en la avanzada de espirales
las tropas del señor de los ejércitos
el golpe
proclamación de un evangelio rutilante
comisuras de una boca bien sabida
—si tú quieres
dije sí







