Thursday, January 24, 2008

Maurice Sendak y los hermanos Gyllenhaal

 

Hace, supongo, cerca de veintiséis o veinticinco años, mi madre me llevó a lo que después yo conocería como la Book Fair de la primaria en donde estudié. Entrar a ese amplio cuarto blanco, con amplios ventanales verticales y plenamente iluminado. Las mesas, hasta donde yo podía ver, retacadas de libros. Ese olor a libro que ahora tan fácilmente identifico.

En ese momento mi madre me pidió que seleccionara dos o tres. Supongo que no iba de la mano de ella cuando vi lo que más me llamó la atención: una portada que no se parecía a ninguna de las otras. Ésta, en lugar de los comunes osos, gatitos y personajes habituales de la literatura infantil de aquél entonces, tenía en la portada a un monstruo, así, tal cual, una horrenda bestia, en medio de una selva oscura por la noche. Sus garras, sus cuernos y esos pies descomunales. Miedo combinado con la incipiente necesidad por ver que había detrás de la portada.

La historia es muy sencilla: Max (en su disfraz de lobo) es un niño rebelde que no se cansa de hacer rabiar a su mamá con travesuras, hasta que lo mandan castigado a su habitación sin cenar. Y entonces (esto vale la pena verlo en el libro) su cuarto se transforma en una selva, hasta hacerse el mundo salvaje. Encuentra un barco y navega días y meses y años hasta llegar a donde están las cosas salvajes (Where The Wild Things Are). Ahí, por su carácter explosivo, los monstruos lo nombran rey y festejan con él. Max extraña su hogar y decide regresar, pero los monstruos amenazan con comerlo, pero él ya está en su barco. Llega a su cuarto para encontrar que su cena aún está caliente.

El cuento fue escrito e ilustrado por Maurice Sendak en 1963 y en 1964 recibió la medalla Caldecott (máxima presea para la literatura escrita para niños en EEUU). Quizás el mayor mérito de Sendak radica en que en su narración se tratan las emociones oscuras de los niños. La ira sin control, la hiperactividad (antes de que le llamaran así). Y sobre todo, el uso de los monstruos como metáfora perfecta para los demonios interiores.

Pero el impacto que considero más notable ha sido en mí. Desde entonces (o, más bien, nunca se sabrá si vino primero el huevo o la gallina) mi gusto va por esos rumbos. Una constante búsqueda de lo oscuro, retorcido, maligno, el lado B de las historias. En los juegos infantiles siempre escogía el bando de los malos. Entre más raro y torcido y oscuro el personaje, aún mejor. De ahí (muy probablemente) el placer que encuentro en mi búsqueda estética (Egon Schiel, Goya, El Greco). Y, por otra parte, tanta oscura luz entre las letras: Góngora, Sor Juana, Baudelaire, Rimbaud, Lovecraft, Asimov, Poe (sí, hubo un tiempo), Borges, Sylvia Plath, Tolkien, José Kozer, Pound, Pizarnik, Lezama Lima, Passolini, Efraín Huerta, José Carlos Becerra.  

Y al hablar del cine, cosas tan locas como los proyectos en donde han participado los hermanitos Gyllenhaal: Jacob (Jake) protagonizó Donnie Darko (2001) en donde hacía de un adolescente esquizoide, que discutía con un conejo gigante la posibilidad del viaje en el tiempo. Película producida por Drew Barrymore, aborda de una nueva manera el tema del adolescente y el entorno. Vaya que sí es algo que HAY QUE VER. Ese mismo año hizo Bubble Boy (2001), una comedia lograda pero sin pena ni gloria, y posteriormente dos títulos que resultan esenciales: Brokeback Mountain (2005) y Jarhead (2005), ésta última sobre la experiencia de un recluta en la primera guerra en el Golfo Pérsico. Maggie Gyllenhaal participó en Cecil B. DeMented (2000) en donde un grupo de cineastas “underground” secuestra a una estrella de Hollywood y la obligan a actuar en sus filmes. Maggie protagonizó Secretary (2002), en donde interpreta a una joven recién egresada de un hospital para trastornos mentales, que obtiene un empleo como secretaria, donde la relación con su jefe se torna sexual y sadomasoquista. Entre sus actuaciones notables también se encuentran: Adaptation (2002), Confessions of a Dangerous Mind (2002), The Pornographer (2004). Y una, que particularmente me ha gustado mucho, Stranger Than Fiction (2006) que plantea una serie de consideraciones para la hora de sentarse a escribir. Casi todos estos proyectos fueron rechazados por las estrellas “AAA”. Pero es en donde me identifico más con estos hermanitos: en su gusto y en apostarle a lo raro y oscuro y retorcido. Estoy seguro de que voy a seguir viendo sus películas.

Creo que todo esto venía a que pronto se estrenará una versión cinematográfica de Where The Wild Things Are. Es dirigida por Spike Jonze, quien ha llevado a la pantalla esta serie de guiones de Charlie Kaufman cuya trama se me figura como dos espejos puestos frente a frente (Being John Malkovich, Adaptation). Nada más apropiado para un libro de tal identidad.

No sé si esto que les digo se refleje en mi obra, pero eso ya no me toca decilo a mí. Por lo pronto los dejo con un video de Bat For Lashes que me recomendó mi amigo Chuck Pereda y que arrojará mayor luz a esto que les comento.

alt : http://www.youtube.com/v/n1wnOUH2jk8&rel=1

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Aprovecho para felicitar a nuestro querido Cachorro de Agua, Carlos del Castillo, por haber obtenido el Premio Juvenil de Poesía Tamaulipas 2007. ¡Va un súper abrazo, querido Carlitos!

Posted by Marco Antonio Huerta in 20:16:31
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