Thursday, November 29, 2007

Por qué NO DEBEMOS estar contentos de celebrar las próximas Olimpiadas en China

 

(o de cómo me horroricé al ver el documental “The Dying Rooms”)

Primero que nada una disculpa por no haber actualizado este espacio en tantísimo tiempo, pero ciertamente estaba esperando algo como lo que les voy a comentar para volver a escribir aquí.

Fue uno de esos lunes, no hace mucho, en que regresando del trabajo, decididamente me senté a ver televisión. Sólo televisión. Por mero azar, y en vista de que mis series preferidas ya habían terminado (eran como las 11pm) y no estaba dispuesto a esperar sus respectivas repeticiones, recordé que durante el tiempo en que viví en el DF y que no tenía TV restringida, me desvelaba viendo algún documental del canal 22 o una peli clásica del canal 11. Y fue que puse el canal 22.

El título del documental llamó mi atención: The Dying Rooms (1995). Pero lo que siguió me dejó frío: la voz en off hablaba algo sobre los orfanatos en China. Lo demás fue tan desgarrador que lo primero que quise hacer fue apagar el televisor e irme a la cama, pero cada vez veía más y me obligaba a ver más todavía. Lo voy a referir de la manera más breve porque verdaderamente el tema me afecta.
A mediados de los 70’s, algunos especialistas recomendaron a los gobernantes de China implementar métodos para el control demográfico o, de lo contrario, muy pronto la República Popular sufriría hambrunas. La genialidad de los gobernantes fue promulgar la famosísima política de “sólo un hijo”, bajo la cual la población en general tendría que pagar por fuerza impuestos o recibir malos tratos (incluso la destrucción de la vivienda) por cada hijo que tuviesen a partir del segundo.

La cultura China (como muchas otras) ensalza los privilegios del varón como la perpetuidad del apellido, entre otras cosas sin importancia. Es aquí en donde la política de “sólo un hijo” ha propiciado, según el documental, el abandono y la negligencia de incontables niñas (obviamente sobre este respecto no existen cifras oficiales) que sólo esperan el día de su muerte en los terribles orfanatos de la ‘república de la gente’. Si sólo puedo tener UN hijo, prefiero que éste sea varón, física y mentalmente apto, para que pueda cuidar de mí en mi vejez (las mujeres, al casarse, pasan a formar parte de la familia del marido).

Según el documental, muchas niñas son sacrificadas antes de nacer (gracias a la modernidad del ultrasonido), pero en muchas poblaciones, donde no existen los recursos, una cubeta de agua es suficiente. Pero como esto también está penado, lo más común es el abandono de las niñas en los orfanatos, o hasta en la misma calle. En el documental se habla de hasta 9 niñas que se recogen de la calle en un mes. Francamente, después de ver el horror, no sé quién de ellas corra con más suerte.

 

En el siguiente vínculo podrán encontrar el documental íntegro (38 minutos) tal como lo transmitió Oprah Winfrey en 2004. Los prevengo, es brutalmente sórdido y cruel:

http://www.channel4.com/fourdocs/archive/the_dying_room_player.html

Generalmente cuando escuchaba a alguna otra persona hablar sobre lo bárbaros que son los musulmanes, o algunas etnias africanas en sus costumbres y/o ritos, generalmente yo decía “es que tienes qué verlo desde su perspectiva, bajo la óptica de su propia cultura”. Pero esto es una aberración irritante a los ojos de todo el mundo.

Recientemente me han dicho que este documental es ya un clásico de la defensa de los derechos humanos. Pero honestamente creo que un país como la República Popular de China, que se ha caracterizado por hacer caso omiso de las recomendaciones de las organizaciones internacionales, haya implementado algún sistema para, al menos, mejorar la vida que llevan las niñas en estos orfanatos administrados por el Estado.

Esto lo hago por una necesidad personal de difundir esta información. No hay propaganda en ningún sentido. Estoy cierto de que cada quién tendría la obligación de obedecer sólo a su conciencia, y no a institución alguna o predicador de la verdad.

Pero no sólo son las niñas (y vaya que ya es bastante), sino la cantidad de chinos que viven diariamente con 1 dollar o menos (150 millones); la multitud de disidentes políticos (de 250.000 a 300.000) que son recluidos en campos de reeducación y trabajos forzados sin juicio público. Una nación que, bajo el pretexto de la Revolución Cultural (50’s y 60’s), reprodujo la política McCarthy-ista, pero a la inversa. Una tierra donde perdura la ausencia de medios de comunicación privados. Un gobierno que viola y censura la correspondencia, que monitorea llamadas telefónicas, faxes, correos electrónicos y mensajes de texto. Un país que inunda a las demás naciones con la chatarra que produce su poderosa fuerza laboral. Se especula que la mayor parte de los juguetes envenenados con plomo que se detectaron en China este año, tendrán su feliz salida a través del contrabando ya establecido en países como el nuestro, durante nuestros festejos de fin de año.

Con los preparativos para los Juegos Olímpicos de 2008, al menos 400.000 residentes de Beijing han sido desalojados por la fuerza de sus hogares.

¿Alguna otra razón por la cual estar contentos de celebrar las próximas Olimpiadas en China?

Fuentes:

http://www.amnesty.org/

http://www.hrw.org/

http://everything2.com/index.pl?node=the%20dying%20rooms

Posted by Marco Antonio Huerta in 07:51:41
Comments

One Response

  1. Liliana V. Blum says:

    Coño, Marquito, que me voy con Ram el próximo año cuatro días precisamente a Beijing, particularmente por las olimpiadas, además de tres días a Tokyo, el viaje todo pagado en primera clase, cortesía de Dow Agrochemical. Y ahora me cuentas esto? :-(

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